Buscar constantemente responsables, consejos y guías para tus dificultades es una adicción: cuanto más se hace, tanto más se necesita y tanto más desdichada se siente la persona privada de la droga indispensable de alguien o algo externo que le resuelva sus problemas.
Como medio de hallar satisfacción y evasión, todas las adicciones, inclusive ésta, son autodestructivas: destruyen la posibilidad de arreglar sus problemas alguna vez encausándolo hacia algo externo y no dentro de sí mismo.
Los ejemplos y recetas de talleres de autoayuda siguen siendo atractivos mientras sienta aún esperanzas de lograr una varita mágica externa. Pero casi ninguno cumple su promesa: ninguno provoca la satisfacción de resolver los problemas desde su origen, que es él mismo; justamente por lo mismo: no permiten que el buscador logre la respuesta de sus situaciones en el único lugar donde se encuentra la solución, dentro de sí mismo, más allá de su mente.
Incluso si alguno funciona de la manera esperada, la satisfacción que produce es de corta duración, ya que toda solución que no parte de sí mismo nunca funciona o no es duradera.
Pero, la posibilidad de encontrar a alguien o algo externo que le ayude, sin asumir ninguna responsabilidad por el origen de todos sus conflictos, es muy seductora, por lo mismo que prometen arreglar todo alegremente: con oraciones, mantras, espiritismo, fórmulas mágicas, chamanismo, anotaciones de pensamientos, visualizaciones, péndulos, astrología, invocaciones, conspiraciones, etc… y todo esto, sin ningún grado de expansión de consciencia ni discernimiento, no es posible.
La búsqueda constante de soluciones externas a las consecuencias actuales de errores pasados realizados es tremendamente adictiva. Se suceden talleres tras talleres durante años y años en esa búsqueda externa de algo mágico. Adicción pura.
La solución está dentro. Más allá de la propia mente. En el Sí mismo.Incluso, luego de encontrar algo que le permite ingresar dentro de sí mismo y trascender su mente, e iniciar el manejo de su situación personal, lo abandona; por lo mismo que este nuevo conocimiento no es adictivo: es liberador.
La persona ya está acostumbrada a estar encarcelada dentro de ella misma; rechaza salir de ella, como cualquier adicto. Y continúa su búsqueda de entelequias mentales que lo liberen de su miseria. Pero a través de la mente esto nunca será posible.
Fuente: Zigmunt Bauman





